¿Cuáles son las claves para comprender la Hispanidad y la labor de España en América? Es la pregunta que ha tratado de responder en una de sus últimas conferencias Miguel Ángel Martínez Meucci, caraqueño nacido e 1976, doctor en Conflicto político y procesos de pacificación, investigador independiente, autor de «Apaciguamiento» (Alfa) y experimentado docente en universidades como la de Venezuela y Chile.
En su ponencia organizada por Héroes de Cavite en el Centro Cívico Zigia28, Meucci destacó que no es posible entender la Hispanidad al margen de “7 claves” como son la religión, la cosmovisión política, la aplicación de los avances técnicos y tecnológicos, el mestizaje, la economía, el urbanismo y la lengua. Elementos propios de la Hispanidad que la diferencian de cualquier otro imperio en la historia y que ofrecieron cohesión a una región de 600 millones de personas que “hablan, piensan y creen” en español.
Sintetizamos algunas de las claves para comprender la Hispanidad desarrolladas por el investigador:
1º La religión
Al comienzo de su ponencia, el investigador incidió en la personalidad y carácter de los Reyes Católicos, así como de la sagacidad de Colón de cara a la empresa indiana. Elementos que, sin embargo, no serían suficientes para explicar el comienzo de la Hispanidad al margen del catolicismo, que Meucci identificó como “el principio que permite a España entrar en contacto con culturas tan diferentes, con etnias tan distintas y, sin embargo, ir generando un cuerpo político común articulado”.
Como parte de la cosmovisión universal de la fe, Meucci también incluyó que se da “una predisposición a pensar en la igualdad de todos los seres humanos”, lo que no sucede “en las versiones protestantes del cristianismo”.
Tras avanzar el papel de las cuatro órdenes con mayor influencia en América -dominicos, franciscanos, jesuitas y capuchinos- el investigador aludió a los evangelizadores como la razón misma de que haya “una expansión no fundamentada en la fuerza o la economía sino en factores intangibles, en creencias profundas y con un carácter mucho más pacífico que la expansión holandesa, británica o francesa”.
Profundizando en esa expansión pacífica, Meucci la consideró como el caldo de cultivo necesario para la “asimilación en dos direcciones” a la que asistieron peninsulares e indígenas.
“Precisamente por España es que todo Hispanoamérica es básicamente católica y la mitad de los católicos del mundo están hoy en Hispanoamérica, lo que se debe a España, a la expansión de ese modo cultural, de esa forma de entender la vida y de esa forma de entender la sociabilidad”.
2º La política
También se aludieron a los casi ocho siglos de Reconquista y lucha contra el islam como generadores de “un país de frontera, en el que uno siempre está en contacto con el otro, con el distinto, lo que obliga a un constante ejercicio de comprender, de comerciar, de hacer la paz”. Se trataría en resumen de “una frontera viva y ardiente”, cuya continua expansión no pararía tras la toma de Granada.
En el ADN cultural de España, agregó Meucci, “hay una cultura militar, una cultura de poblamiento, de fundación de ciudades y de asimilación” que llevó a que, una vez concluida la Reconquista, los españoles fuesen a otras latitudes con una forma de saber lidiar con otros pueblos, de hacer la guerra, alianzas, tratados o la paz.
Todo ello explicaría que Cortés, con unos cientos de hombres y algunos caballos y mosquetes lograse lidiar con una cultura gigantesca, resultando en una conquista de México que no fue tanto por capacidad militar como por habilidad política. Él, dijo el investigador, “se da cuenta de que puede tejer una red de alianzas entre los pueblos frente a los mexicas. La conquista la hicieron sobre todo los tlaxcaltecas, ellos son los principales conquistadores de Tenochtitlán”.
3º La técnica
Como otra de las claves para comprender la Hispanidad, se destacaron los grandes avances técnicos y tecnológicos de España frente a otras potencias, siendo por ejemplo “vanguardia de la investigación naval” respecto de Gran Bretaña, que “pasó 200 años sin saber cómo regresar de Japón a América”.
Y es que, si “los supuestos reyes del mar” se perdían al no contar con cartografía española, también sufrían las dificultades propias de carecer de la tecnología para construir los buques de los que sí disponía la Monarquía hispánica.
Como exponentes del dominio hispánico de la técnica mencionó al conocido marino -entre muchas otras disciplinas- Jorge Juan, que sirvió a Fernando VI como espía y permitió conocer el verdadero tamaño y forma del globo terráqueo.
Si Jorge Juan sería un “ejemplo de lo que significaba el control de los mares”, también lo sería el tornaviaje de Urdaneta. Pero en la técnica también fue crucial el dominio del armamento -entonces podía ser más útil, práctico y letal un arquero que un arcabucero- e incluso de las bestias que se empleaban en la América española.
Y es que Meucci calificó como “decisivos” a los animales durante el descubrimiento, así como los grandes perros mastines españoles que resultaron “absolutamente fundamentales al ser un animal que podía ser amistoso con el amo y terrible con el enemigo”.
4º El mestizaje
Promovidos por la reina Isabel en los primeros momentos del descubrimiento y codificados legalmente en las leyes de Burgos, los matrimonios de peninsulares e indígenas fueron “quizá los elementos más decisivos y característicos de la expansión española”.
“Para tener una idea de su repercusión”, explicó, “el matrimonio mixto en Estados Unidos se comenzó a legalizar en 1967, 450 años después que, en Hispanoamérica, donde todo eso sonaba un poco raro porque todos nosotros nos veíamos como iguales”.
Si para los matrimonios mixtos fue crucial “su fundamento en una visión católica de igualdad y universalidad”, también lo fue de cara a la esclavitud frente a potencias como la inglesa o portuguesa, “que cazaban indios como esclavos, pero indios familiarizados con la cultura de las misiones jesuitas, que tocaban violines, cantaban en coros y construían catedrales”.
La situación de los indígenas cambió por completo “durante la separación de América de España y de América entre sí misma”, pues “lo que mantenía aquello compacto era una cultura distinta de la Modernidad”. Una cultura que, sin embargo, comenzó a cobrar un auge en Hispanoamérica y, al querer importar ese liberalismo a la francesa o a la británica, “olvidamos la fórmula que ofrecía una coexistencia pacífica”.
“Las llamadas independencias nos traen otras fórmulas que servían sobre todo a las élites hispanoamericanas, pero generaron un terremoto interno en la relación con los pueblos indígenas, con los mestizos y con los afrodescendientes. Y eso generó otro camino, del cual vienen muchos de los problemas que ten tenemos hoy en día”, sentencia el investigador.

El mestizaje, representado artísticamente por las icónicas pinturas de castas, es una de las grandes claves para comprender la Hispanidad.
5º La economía
Meucci abordó la economía como otra de las claves para comprender la Hispanidad. Y lo hizo comenzando con el real de a ocho, la primera moneda mundial de la historia que funcionó en los cinco continentes y fabricada generalmente con plata del Potosí y Zacatecas.
Pero la moneda no lo fue todo. Había que ponerla en circulación, para lo que el llamado Galeón de Manila sería de importancia crucial en el comercio con esta última y con Filipinas, recibiendo los españoles elementos como la seda o la porcelana.
Sin embargo, el historiador desvela que “había cosas más humildes, pero mucho más determinantes” que el oro y la plata. Entre ellas, destaca el maíz, las calabazas, el tomate, la patata o el cacao que adquirió España, aportando en su lugar el trigo, la cebada, el centeno, la cebolla y, especialmente, la proteína.
“Eso es lo que cambió América. Los americanos empezaron a funcionar cuando les llegó el cerdo, la vaca, las gallinas y las ovejas, resultando en que hoy son los pueblos ganaderos por excelencia”, explica. Entre otros productos que se llevó a América menciona el arroz, el mango, la caña de azúcar, los plátanos o el café.
“Todo esto ayuda a entender por qué durante 300 años no hubo rebeliones para separarse de España. [Las secesiones] tuvieron que vez con que las élites del mundo hispánico, que fueron infiltradas para abandonar el ADN, la fórmula política que les había permitido crecer, y empezar a importar ideas en donde nos desvalorizamos nosotros solos”, remarca.

Miguel Ángel Martínez Meucci es autor de «Apaciguamiento», que puede obtenerse en Editorial Alfa.
6º El urbanismo
El invitado en la ponencia de Héroes de Cavite introdujo la sexta de sus claves para comprender la Hispanidad abordando las raíces grecorromanas de España y su aplicación urbanística ya desde la reconquista.
“¿Y qué hacía España cuando hay un terreno? Urbanizar. Primero buscaba un sitio con buenas fuentes de agua potable, un clima ni muy frío ni muy cálido, terrenos para cultivo y ganado, población local amiga y, según las leyes de Indias, ancianos, porque indicaba que ahí se podía vivir largo tiempo”, explicó.
De esa primera fase surgió el resto de urbanismo con un fuerte componente civilizador.
Las catedrales, por ejemplo, “muestran que los españoles estaban generando otras Españas. Tardaban 100, 200 años… ¿Quién se pone a construir algo durante 200 años y piensa en regresar?, planteó.
Mencionó también los abundantes hospitales, las misiones y los pueblos de indios, “poblados totalmente por indios donde los únicos españoles eran el párroco y alguno más que enseñaba a construir, a sembrar, el catecismo, el Evangelio… Llegaba un momento en que todo ese pueblo seguía siendo indígena pero ya formaba parte de la Monarquía hispánica”.
Lamentando no poder profundizar en todos los elementos, llevó a cabo también un somero repaso de las abundantes fortalezas, como las de Cartagena, el castillo de San Felipe, el fuerte San Marcos o el San Juan. También los caminos y, en último lugar, las decenas de universidades fundadas en América y Filipinas.
7º El español
Meucci valora que, pese a la disgregación de las independencias, los hispanos mantienen su lengua. Una lengua que “no solo se popularizó” primero en toda la península, sino que incluso “las élites francesas y británicas también aprendían español en el siglo XV por ser la lengua del imperio”.
España también fue pionera de la transmisión del lenguaje en América. Así, destacó cómo Nebrija hizo la primera gramática de una lengua moderna en Europa, que en 1547 Andrés de Olmos hizo la primera gramática náhuatl antes que se escribiese la primera gramática francesa o que Domingo de Santo Tomás hizo la primera del quechua antes de que se redactase la primera inglesa. “¿Por qué si hay ganas de exterminarlos vamos a estudiar su lengua?”, se planteó Meucci.
Frente a la América española, el investigador remarcó “la paradoja” de que, con la llegada de la independencia, solo tres millones de personas hablaban español en América.
“Va a ser un presidente zapoteca indígena en México, Benito Juárez, el que prácticamente instituya el español como lengua vehicular. El español se vuelve realmente universal en América con las repúblicas hispanoamericanas, que tienen una posición frente al indígena muchísimo más excluyente”, agregó antes de celebrar los 600 millones de hispanohablantes en todo el mundo: “No nos damos cuenta del valor económico, político, geopolítico… Es algo a lo que hay que prestarle atención”.
