El trabajo evangelizador y misionero de Isabel la Católica tan solo puede compararse al de San Pablo y San Francisco Javier. Desde los primeros instantes y en plena guerra de Granada, una vez acordado con Cristóbal Colón esa idealista proeza, el espíritu del sueño de las Indias en el corazón de Isabel es misionero. Colón se atrevió a decir públicamente en numerosas ocasiones: “Su vida fue siempre católica y santa”. Nadie mejor que el propio Cristóbal pudo conocerla en esa idea que rondaba lo sublime, incluyendo América.
La empresa de la conquista de Granada fue, como diría el propio Papa Inocencio VIII, una empresa de fe y la Causa de Dios. América es cruz, bautismo, defensa y protección de aquellas nuevas gentes. En los doce años que transcurren desde el descubrimiento de América (12 de octubre de 1492) hasta la muerte de Isabel (26 de noviembre de 1504), ella pudo trazar un plan de evangelización comparable tan solo a Pablo y Francisco Javier, con un orden detallado y un camino misionero.
Que existieron abusos es cierto, como todo lo humano. Pero Isabel, en esos doce años, los combatió con total autoridad. Es una pena que no viviese más años tras ese descubrimiento. Las leyes y protecciones ahí quedaron.
La Providencia puso a Isabel al mando, y ella comprendía bien los orígenes del cristianismo. San Agustín y San Atanasio habían insistido en esta verdad: “Nadie debe ser llevado a la fe por la fuerza”. Isabel aceptó como artículo de fe la nueva doctrina sobre la libertad de los indígenas, desarrollada por pontífices romanos, obispos y misioneros.
Tres claves para la protección del indígena
Las disposiciones de la sierva Isabel en América intentan controlar tres grandes conceptos teológicos y espirituales:
- Lo primero: aquellos nuevos habitantes son seres racionales. Isabel protege a estos pueblos a través de las Leyes de Indias, el Derecho de Gentes y el Patronato Regio.
- Lo segundo: unir estos pueblos en saberes con una única lengua, respetando las propias. El indio sería menos vulnerable y tendría más libertad.
- Lo tercero: la Iglesia y la Corona admiten el mestizaje, reconociendo a estas personas como poseedoras de almas inmortales.
La Reina devuelve los esclavos indios y los declara libres. Isabel se adelantó a su tiempo, formulando un nuevo Derecho de Gentes que, veinte años después, desarrollaría Francisco de Vitoria. Esta postura muestra la visión cristiana de Isabel hacia los pueblos indígenas.

José Luis Rubio Willen, director de la Comisión para la beatificación de la reina, aborda la protección del indígena por Isabel la Católica en América. En el portal de la Comisión para la beatificación de la reina pueden encontrarse multitud de obras y publicaciones que refieren a la labor de protección del indígena, como La política indigenista de Isabel la Católica, de Antonio Rumeu de Armas.
Los esclavos no eran solo un objeto de doctrina, sino también de comercio. Isabel ordena la creación de una Junta de teólogos para estudiar la esclavitud. Finalmente, ordena que Antonio de Torres recupere a los indios vendidos y los devuelva a su tierra en el plazo más corto posible.
La cláusula de su codicilo, encomendando a sus sucesores este buen trato, tuvo un comentario del Papa Pío XII: “…Venís de aquellas tierras del Nuevo Mundo hacia las que volvieron los ojos moribundos de la gran Isabel… para los que llamaba sus hijos de América, un trato de dulzura y devoción”.
¡Para los nuevos tiempos América! Nunca te dejes engañar consultas las fuentes verdaderas y ciertas, están muy bien documentas. Intenta aborrecer las mentiras sin fundamentos que te llevaran al pensamiento único totalitario, manipulable, débil y falseado.
José Luis Rubio Willen dirige la Comisión Isabel la Católica en el Arzobispado de Valladolid.

Gracias por este artículo que informa y defiende hechos de nuestra señora Isabel I