El profesor y maestro Luis Suárez.

Muere el maestro Luis Suárez, pionero contra la Leyenda Negra: 10 sentencias de su histórico «Isabel I reina»

El maestro Luis Suárez falleció el 15 de diciembre, a los 100 años de edad.

El pasado domingo falleció a los 100 años de edad el considerado por muchos pionero contra la Leyenda Negra y uno de los mejores medievalistas de la historia de España, el escritor, profesor y maestro Luis Suárez.

Nacido en Gijón el 25 de junio de 1924, Suárez dio desde pronto rienda suelta a su pasión por la historia, disciplina en la que se licenció en la Universidad de Valladolid. Allí también sería profesor adjunto, catedrático, vicedecano, decano y rector, cargo que ocupó hasta 1972.

Grandes obras del profesor Luis Suárez, maestro contra la Leyenda Negra

Como historiador, Suárez fue pionero en la investigación del reinado de los Reyes Católicos, temática que protagonizó buena parte del amplio elenco de obras del historiador y maestro contra la Leyenda Negra. Entre ellos, destacan:

  • «Fernando el Católico y Navarra» (1985), sobre la política de Fernando II de Aragón en relación con el Reino de Navarra.
  • «Los Reyes Católicos: la conquista del trono» (1989), en torno al ascenso al trono de Isabel y Fernando.
  • «Los Reyes Católicos: el tiempo de la Guerra de Granada» (1989), dedicado a la campaña militar que culminó con la conquista de Granada en 1492.
  • «Los Reyes Católicos: la expansión de la fe» (1990), obra especialmente representativa de sus postulados contra la Leyenda Negra, donde profundiza en la política religiosa de los monarcas, la Inquisición o la evangelización de América.
  • «Isabel I, reina» (2002), una de las biografías más detalladas y representativas de la reina Isabel la Católica. Suárez fallecería integrando la Comisión para la beatificación de Isabel la Católica, de la que fue testigo, convencido y firme partidario.

Trayectoria académica: hacia la Real Academia de la Historia

Entre sus principales cargos académicos, el maestro Luis Suárez destacó como doctor en Historia desde 1947 por la Universidad de Madrid. Ocho años después, en 1955, obtuvo la cátedra de Prehistoria e Historia Universal de las Edades Antigua y Media y de Historia General de la Cultura en la misma Universidad de Valladolid, llegando a ser decano (1963) y rector (1965-1972​), y fundador de la primera cátedra universitaria de Cine.

En 1973 pasó a la cátedra de Historia Medieval de la recién inaugurada Universidad Autónoma de Madrid, donde fue catedrático emérito desde 1990. También codirigió la la Historia general de España y América de 19 tomos entre 1981 y 1992. En 1994 pasó a formar parte de la Real Academia de la Historia y en 2001 fue galardonado con el Premio Nacional de Historia de España por Isabel I, reina.

Isabel I reina, escrita por el maestro Luis Suárez.

Isabel I reina, una de las obras cumbre del difunto maestro y profesor Luis Suárez.

Las sentencias de una obra cumbre, Isabel I, reina

Extraemos 10 sentencias del maestro Luis Suárez y su obra cumbre dedicada a la reina católica:

1º Profunda formación religiosa

«En el caso concreto de Isabel, esa profunda formación religiosa que intentaron transmitirle sus maestros desde los primeros años, caló con tanta hondura que moldeo de manera definitiva su alma y su mente«.

2º Aptitudes para reinar

«Femenina y religiosa, en ambas condiciones hallamos las notas esenciales de su carácter. Isabel constituye uno de los primeros y principales ejemplos de que la condición de mujer, lejos de ser un obstáculo a la hora de reinar, podía aportar condiciones muy importantes y positivas».

3º Batalla de Toro, «divina retribución»

«Aquella tarde, en el  convento de Tordesillas, Isabel se retiró a rezar con sus monjas, dando gracias a Dios. Se había pronunciado el juicio supremo acerca de su legitimidad. Con aquella victoria se demostraba la justicia de su causa. «Divina retribución», la denominó el bachiller Palma, pensando en Aljubarrota».

El profesor y maestro Luis Suárez, homenajeado por Goya producciones:

4º La Hispania recuperada

«Tras 780 años, la Hispania romana  visigoda, la de San Isidoro, que el cronista mozárabe del siglo VIII llorara como perdida, se había recuperado. En su remate, poniendo en juego su virtud de caballero y de rey, Fernando triunfaba y Boabdil fracasaba. Esa noción eficaz para la propaganda fue puntualmente recogida por el poeta autor del romance: «Bien es que, como mujer, llore con gran agonía, el que como caballero, su estado no defendía». Esa Hispania completa que invocaba la Monarquía, estaba dando los pasos necesarios para imponer, con la unidad religiosa, una dimensión esencial para la Monarquía».

5º Un hombre, una fe

«No existiendo valor que pudiera compararse con el de la religión, la posesión de la unidad en este terreno era considerada como valor de gran precio; en sentido contrario, ningún delito era comparable al de la apostasía o la heterodoxia, porque atentaba a la sustancialidad de la nación. Un remate en el proceso de completa maduración de la Monarquía exigía el logro de la unidad religiosa. Si hoy aceptamos como axiomático el principio de «un hombre, un voto», las gentes del siglo XV afirmaban «un hombre, una fe».

6º La unidad religiosa, el mayor servicio a imaginar

«Cuando decimos que los Reyes Católicos expulsaron a los judíos y a los musulmanes, estamos cometiendo un leve error de expresión, fruto de lo que hoy entendemos por judío: miembro de la comunidad israelita, practique o no su religión.

Pero en el siglo XV, judíos eran únicamente aquellos que seguían la ley mosaica, obedeciendo a sus rabinos, pues el que se convertía pasaba inmediatamente a formar parte de la comunidad cristiana. De modo que los decretos sucesivamente promulgados obligaban a salir a los que, desoyendo las invitaciones que reiteradamente se hicieran, rechazaban el bautismo. La monarquía, en este problema, se colocó en actitud subsidiaria y de servicio ante lo que de ella reclamaba la Cristiandad. La unidad religiosa era el mayor servicio que podía imaginarse«.

7º Nuevas almas para la Iglesia

«Otro importante rabideño, Fray Antonio de Marchena, había tomado la defensa del que podíamos llamar «pancolombino», haciéndolo desde el punto de vista que el convento asumiera desde el primer momento: nuevas islas o nuevas tierras significaban almas para la cristianización. Un argumento que la reina Isabel compartía; pese a los quebrantos arriba indicados, la conquista de Canarias seguía presentándose como un éxito, pues el archipiélago era ya tierra de cristianos».

Isabel la Católica, profundamente estudiada por el maestro Luis Suárez.

`Isabel constituye uno de los primeros y principales ejemplos de que la condición de mujer podía aportar condiciones muy importantes y positivas´, afirma Suárez.

8º El eufemismo del «encuentro»

«Llamar encuentro a lo que, como resultado de esta empresa (1492 en América) tuvo entonces lugar, es un eufemismo, explicable por razones políticas, pero que puede hallarse en contradicción con una realidad importante: Europa había alcanzado niveles técnicos, económicos y políticos que le permitían realizar la travesía del Atlántico; nada de esto se hallaba al alcance de los pueblos americanos».

9º La prohibición de los esclavos y la prostitución

«Obsesionada con esa conciencia de la libertad, Isabel prohibió que se llevaran esclavos negros. También prohibió el viaje de mujeres porque temía los efectos de la prostitución; es dudoso si tenía plena conciencia de que estaba prohibición impulsaba a los marineros y colonos a buscar ayuntamiento con las mujeres indígenas».

10º Los vecinos de las Indias, «seres humanos» por convertir

«El codicilo no es un documento que haya nacido desconectado de la realidad concreta: se encuentra inserto en la historia de una profunda desilusión, que siguió a la alegría por el viaje exitoso de Colón. Contiene una declaración de fe en los principios morales custodiados por la Iglesia y a los que también el Mundo Nuevo debía ser sometido.

Es una afirmación si vacilaciones de que los «vecinos y moradores» -el mismo título que se aplicaba en cualesquiera de las villas y ciudades del reino- de las Indias eran seres humanos que debían ser convertidos a la fe y salvaguardados en su libertad. Era la primera vez que esta doctrina acerca de un derecho natural, previo a cualquier otro, se presentaba en forma imperativa, como una ley que lleva implícito el mandato».

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