El pasado 22 de junio, el periodista Constantino de Miguel publicó la entrevista concedida por el historiador, politólogo y escritor Marcelo Gullo en el canal Desde mi punto de vista, donde periodista y escritor reflexionaron en torno al futuro de la Hispanidad.
Gullo, conocido por su trilogía Madre Patria en torno a la revalorización de la gesta hispánica y la refutación de la leyenda negra, remarcó que la Hispanidad “no es un concepto racial o biológico ni tiene nada que ver con la raza” pues los hispanos son “indios, negros, blancos, mestizos y mulatos”.
Preguntado entonces por la esencia del término, subrayó que “la Hispanidad es un estilo de vida que nos enseña a saber vivir practicando el bien común”. Y cuando no se puede vivir practicando el bien común, agregó, la Hispanidad “enseña a saber morir con dignidad, porque es más importante vivir con dignidad que vivir de forma indigna”.
Desde el plano geopolítico, abordó el concepto por su referencia a “un solo pueblo bicontinental que va de los Pirineos a Acapulco y antes a Filipinas, y desde California hasta Ushuaia”.
El futuro de la Hispanidad no es una utopía
Otro de los aspectos que abordaron ambos es el de si los planteamientos que aspiran a una reunificación de dicho pueblo bicontinental que es la Hispanidad es o no una utopía. Algo que Gullo negó de plano al recordar que, mientras que “la utopía es algo que nunca existió, lo nuestro sí existió”.
Dirigiéndose a los jóvenes, subrayó la importancia de recordarles que hablar de una nueva forma de esa Hispanidad unificada “no es una utopía, porque esta unidad existió. Y esta unidad que existió y que es sustancial y que no se refiere a las formas o accidentes, sino a la sustancia, deviene hoy imprescindible en un mundo que marcha a la conformación de grandes bloques culturales y civilizatorios. Esta unidad es imprescindible”, incidió.
Hasta tal punto sería imprescindible que, en su opinión, “la única posibilidad que tiene España, el pasaporte para su futuro, se llama Hispanidad”.
“La Hispanidad es el pasaporte para el futuro”, remarcó. Sin embargo, precisó que el hecho de ser ese pasaporte “no quiere decir que seamos capaces de construirla. Puede no llegar el futuro por nuestra incapacidad, vagancia, por nuestro no saber hacer las cosas… Pero es el pasaporte para el futuro”.
España, una colonia: la Hispanidad, el pasaporte al futuro
Lo explicó desde el plano geopolítico analizando los nuevos bloques y el futuro de la Hispanidad y de los países de Hispanoamérica que, considerados individualmente unos con otros, incluso Brasil que es el más grande de todos los hermanos de Iberoamérica, “es insignificante frente a un bloque asiático conducido por China”, entre otros bloques. Sin la fortaleza que supone la unidad, advirtió, “seremos insignificantes, un segmento anónimo del mercado mundial, sin nada que aportar a la historia”.
El geopolítico es un motivo más de los muchos que refuerzan al politólogo en la convicción de que no solo “es nuestra única oportunidad”; sino que además “la Hispanidad es el pasaporte al futuro”.
Entre otros factores que obstaculizan esa realización de futuro es el de la subordinación global de España a otras potencias, configurándose en una “colonia” e, incluso, en una “hipercolonia”.
Militarmente lo es de Estados Unidos, económicamente lo es de Alemania o de la oligarquía financiera mundial. Y desde el plano energético, es una colonia de Francia -en alusión a los últimos cortes eléctricos-.
La unidad le corresponde a México
“España está tan subordinada que no entiende que la Hispanidad es el pasaporte para el futuro”, remarcó antes de hablar de otro de los “grandes dramas” hispanistas. El de México.
“Si México entendiese esto, si dejase de mirarse a sí mismo y asumiera su misión de hermano mayor, serían los protagonistas de la unidad. La unidad le corresponde hacerla a México, que son -casi 130- millones de habitantes, con un potencial gigantesco. Si los mexicanos recobrasen su verdadero ser, serían los que harían posible la unidad hispanoamericana”, remarcó.
El papel de los jóvenes en el futuro de la Hispanidad
Preguntado por los miles de jóvenes que se debaten entre la leyenda negra y la verdad histórica, Gullo les dirigió un mensaje apremiante, pero también de esperanza.
“Que se formen, que estudien, que vean menos YouTube y que estudien libros. Porque la única forma de tener conocimientos sólidos es a través de los libros. Asistir a una conferencia, escuchar una entrevista, está muy bien para adquirir un conocimiento, pero que siempre es superficial. La única forma de conseguir un conocimiento profundo es a través de los libros”, remarcó.
Hasta tal punto se muestra Gullo sobre la existencia de un futuro de la Hispanidad que aporta incluso una franja cronológica. Para él, el plazo en el que este se decidirá ronda en torno a los 30 años, “y si estos jóvenes se han formado en 30 años, tendrán la oportunidad y todo lo arreglaremos en una semana, porque sabrán qué cosas hay que hacer”.
Hablando en torno a esas tres décadas de plazo, mencionó que será el momento en que se abra un “gran ventana” de oportunidad geopolítica que luego “se volverá a cerrar”. Por eso, además de urgir a la formación, también recordó que “falta formarse, instruirse y tener paciencia”, llamando a “saber esperar” y poner así los principios de la “gran insubordinación”.
«Nuestra gran insubordinación ideológica»
El historiador y politólogo rosarino concluyó remarcando que los próximos 30 años son los propicios para sentar las bases de “nuestra gran insubordinación ideológica”. Algo que deberá ir aparejado del reconocimiento de la verdadera historia y de “saber quiénes somos”.
Concluyó remarcando que esa oportunidad ocurrirá, y no será lejos.
“Va a pasar el tren”; terminó, “y, o nos subimos, o perdemos el tren de la historia. Pero para poder subirse va a haber que estar [entrenados], porque el tren no se va a detener. Hay que correr y subirse, estar preparados mentalmente, tener una gimnasia mental y eso lo da la formación y la paciencia. Si hacen eso, el futuro es nuestro”.
