Este martes 24 de junio, la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) junto con la Fundación El Demócrata o el Grupo Estrella acogieron la presentación de Geohispanidad en República Dominicana por su autor, el coronel, escritor y analista en geopolítica, Pedro Baños.
Un evento que estuvo marcado por reiterados llamados a la comunidad hispana a “unir fuerzas” en torno a las formas de estrechar los lazos entre las naciones que la componen, así como a “concienciarse y poner en valor lo que somos”. “Solo si lo hacemos, podremos trasladar ese valor”, dijo Baños.
Intervino el rector de la PUCMM, sacerdote Secilio Espinal, que invitó a repensar críticamente el papel de los países hispanoparlantes en el contexto global actual ante a un panorama internacional convulso.
“El autor plantea una propuesta geoestratégica ambiciosa: la articulación de un bloque panhispánico, sustentado en la historia compartida, la identidad cultural y la lengua común, como vía para reposicionar a las naciones hispanas con mayor autonomía, influencia y capacidad de incidencia en los procesos globales”, remarcó Espinal.
El mismo Baños confirmó las expectativas del rector de la PUCMM y desde el mismo comienzo de su intervención recordó que, como hispanos, “no nos debemos conformar con lo que tenemos”, sino que “siempre debemos pensar en cómo avanzar, en cómo podemos mejorar todos, unidos”.
Dentro del marco y objetivo genérico de Geohispanidad de “demostrar al mundo que [la Hispanidad] somos una potencia”, Baños señaló que uno de los primeros objetivos debe ser “concienciarnos a nosotros mismos de lo que somos”, pues “solo si nosotros nos ponemos en valor, podremos trasladar ese valor a los demás”.
La religión, impregnada en el ADN hispano
De cara a esa concienciación colectiva de la Hispanidad, Baños habló de la “Torre de Babel” que representa la Unión Europea, en sus 24 idiomas oficiales o la disgregación religiosa, lo que contrapuso a una unidad ya existente en muchas naciones hispanas.
Empezando por la religión. En esta civilización hispana, expresó, “seamos o no practicantes, ese pasado católico lo tenemos impregnado en nuestro ADN, y eso estructura nuestra manera de pensar, de comportarnos, de convivir, de entender la economía o la vida”.
La unidad hispana comienza con las familias
Junto a la religión, Baños habló también de la convivencia, de la integración y de la cuestión demográfica. Hablando de España y su pérdida de la población, el analista celebró la inmigración hispanoamericana en España, pues “como a los españoles nos acogieron los países hermanos de América, ahora nosotros tenemos la fortuna de poder acoger a cualquiera de estos países hispanos que quiera venir”.
Frente a esa cosmovisión compartida, habló de una integración inexistente por parte de “algunas culturas, civilizaciones y religiones” que en España “no se integran” ni en el plano relacional o matrimonial.
“En el caso de los hispanos, y probablemente el caso más más llamativo, es el de los argentinos. En menos de cinco años, más del 70% de los argentinos tienen una pareja española. Eso es integración”; remarcó citando datos oficiales de población.
“Estamos hispanizando Estados Unidos”
Junto con la religión o la familia, Baños se refirió también al idioma, que considera uno de los mayores “nexos de unión” entre hispanos. En el extranjero, dijo, “nada nos gusta más que encontrarnos con una persona que habla nuestro mismo idioma y que además es su lengua materna, con la que te puedes expresar con totalidad, que le puedes entender perfectamente”. Esto se da especialmente en el continente americano, donde es posible “transitar por todo Estados Unidos, desde Alaska hasta el sur, hablando solo español”.
Como lengua materna, dijo, “el español es la segunda lengua más importante del mundo, y eso tenemos que creérnoslo y ponerlo en valor: son más de 500 millones de personas, hay otros 200 que lo hablan con distintos grados de conocimiento”. Incluso “estamos hispanizando Estados Unidos”, afirmó en referencia a los 60 millones de hispanohablantes en el país norteamericano.
Cizaña y leyenda negra conta la unidad hispana
En la presentación de Geohispanidad en República Dominicana, Baños dedicó buena parte de su intervención a la leyenda negra y a los intentos de ruptura del imperio hispano por parte del mundo anglosajón, lo que documenta en cuarenta páginas de bibliografía y notas.
Unos intentos de ruptura que se daban, a su juicio, porque el de la Hispanidad era el ejemplo palpable una unidad en la que “todos éramos hermanos, con igualdad de derechos y de obligaciones”.
“Había muchos abusos, claro. Pero eso no significa que fuera la voluntad de la corona que dirigía el mundo hispano”, comenta.
En este sentido, advirtió de que, si bien antes la cizaña era sembrada por las “anteriores potencias” del bloque anglosajón, otras nuevas como es el caso de China “intentarán seguir teniendo [al bloque hispano] al margen, y sobre todo, seguir sembrando cizaña para que no tengamos una sola voz”.
Es por ello que consideró el actual como el momento propicio para “defender lo nuestro y nuestra idiosincrasia, particular, diferente a la china o a la del mundo anglosajón. Tenemos que defender lo nuestro y para eso necesitamos unidad”, expresó.

Baños, durante la presentación de Geohispanidad en República Dominicana.
Lo que se puede hacer juntos
Una unidad que, sin embargo, no implica según Baños que se adopte el mismo sistema político o el mismo tipo de gobierno. El coronel apuntó hacia “una confederación” en la que sus integrantes vayan al unísono en múltiples medidas que podrían coordinarse para fomentar y proteger esa unidad geopolítica que es el bloque hispano.
Entre otros ejemplos, destacó mencionó una hipotética “hispanopol”, un internet independiente –“ñ” incluida– o un servicio similar a YouTube, casos que, en resumen, signifiquen que el bloque hispano no tenga que depender de tecnologías externas.
“Hay quien piensa y cree que somos ciudadanos `de segunda´, y somos tan capaces como cualquiera. Una vez más, solamente hace falta que nos lo creamos y que lo hagamos de una manera unida. No puede ser una obra individual, tiene que ser colectiva”, alentó.
¿Quién terminó con los indígenas?
El analista concluyó su presentación de Geohispanidad en República Dominicana analizando algunos contrastes históricos como la ocupación de California por Estados Unidos en 1848, entonces posesión de México: “En ese momento había más de 150.000 indígenas viviendo allí. En 1880, apenas quedaban 1700”.
Concluyó su ponencia con un aplastante dato demográfico: “Hoy, de Río Bravo hacia México, el 88% de la población es descendiente de los antiguos pobladores de América. Hacia Estados Unidos, los descendientes de los antiguos indios que vivían en Norteamérica no llegan al 1,7%”.
