Con motivo de la proximidad de la celebración de la fiesta de la Virgen de Guadalupe el próximo 12 de diciembre, el influyente canal de la Abadía de San Miguel se encuentra “preparando el camino” con la serie de vídeos y entrevistas Encuentro con Nuestra Señora de Guadalupe. Uno de los entrevistados ha sido el sacerdote Gabriel Calvo Zarraute, que ha responde al padre Ambrose Criste una pregunta especialmente propicia este 8 de diciembre, ¿Por qué la Virgen de Guadalupe se presenta como la Inmaculada concepción en la Hispanidad?
En la entrevista, de algo más de una hora de duración, el sacerdote comienza destacando el papel que tuvo la Reconquista en la incorporación de la fe y devoción al sentir popular que los hispanos llevarán a la “Cristiandad de las Indias” que es la América Virreinal. Un mundo en el que no solo se apareció la Virgen de Guadalupe, sino que habló a españoles e indígenas con mensajes tan sutiles como universales. Y lo hizo, como se celebra este 8 de diciembre, bajo los atributos iconográficos de la Inmaculada Concepción.
Inmaculada Concepción en la Hispanidad
Zarraute, que ha especializado su formación intelectual, entre otros campos, en la Historia de la Iglesia y la Historia de España, observa que desde un enfoque cristológico, al ser la madre de Cristo, del Dios hecho hombre, “no solamente es virgen antes del parto, durante el parto y después del parto”, sino que es también “la Inmaculada Concepción”, lo que según Zarraute no podría haber sido de otro modo.
“Un delincuente no puede perdonar a otro delincuente. Un corrupto no puede perdonar a otro corrupto. Un asesino no puede perdonar a otro asesino. Solamente una persona inocente puede perdonar a un culpable. Y solamente aquella a la que el pecado ni tan siquiera ha rozado, es la que puede servir de canal de gracia, de acueducto y de puente, para traer a la tierra al Cordero que quita el pecado del mundo”.
Ese sería la respuesta última, según Zarraute, a la pregunta de por qué la Virgen de Guadalupe se presenta como la Inmaculada concepción.
“Cuando se aparece en 1531, se aparece bajo esa advocación porque es perfectamente reconocible para todos los españoles. Y aunque había una gran riqueza de advocaciones que los españoles llevaron allí -la Virgen del Carmen, la Dolorosa, los Remedios…- la devoción que unifica todo el misterio relativo a la madre de Dios en España se puede resumir en la Inmaculada Concepción”, explica.
