Recientemente, el pensador Javier Barraycoa remarcó en su ponencia La Hispanidad contra el protestantismo los principales hitos de la política indigenista de España en la América hispánica. Una batería de medidas que suponen a su juicio «algo grandioso» que posibilitó que «no solamente tengamos una lengua o una espiritualidad» comunes, sino también «un futuro» en un mundo complejo.
Durante algo más de una hora, Barraycoa -que publicó recientemente en este medio La Hispanidad como metapolítica cristiana– comparó las medidas de hermanamiento aplicadas en la América hispánica durante tres siglos con las desarrolladas por el bloque anglosajón, dirigidas en buena medida a la represión del indígena, su discriminación e incluso su genocidio.
La política indigenista de la Hispanidad frente al protestantismo
Las ideas fuerza de Barraycoa durante su ponencia fueron:
-«Ustedes no son emigrantes para nosotros, son hermanos, vienen de países hermanos y todos hemos tenido una madre patria común».
-«Éramos virreinatos donde teníamos una asombrosa armonía de la que nos han querido engañar y enemistar entre los países hispanos».
-«La monarquía hispánica protegía de forma impresionante a sus súbditos, que eran tanto españoles peninsulares como las poblaciones indígenas y mestizas».
Remarcamos siete grandes gestas y mitos refutados a lo largo de su conferencia La Hispanidad contra el protestantismo:
1º El gran mito: «Los hispanos son pobres por ser católicos»
Uno de los primeros mitos que abordó Barraycoa fue la pretendida relación de la pobreza de países hispanos con sus raíces católicas frente a la riqueza de países anglosajones, relacionada con el protestantismo. La conclusión inmediata, afirmó, es que «abría que conseguir eliminar el catolicismo y así los países hispanos serían ricos». Una «falacia» que se responde al comprender que los países hispanos empezaron a empobrecerse cuando, «impulsados por los ingleses, empezaron a independizarse de España, y países que eran muy ricos de repente cayeron en miseria».
2º El mestizaje hispano frente a segregación anglosajona
La fe católica que trajo España habría llevado a América «una diferencia abismal» frente a lo aportado por los ingleses en América del norte. En el segundo viaje de Colón, dijo, «los españoles ya llegaron con instrucciones no esclavizar a los indios. El testamento de Isabel la Católica marcó los siguientes 300 años en los países hispanoamericanos, diciendo que los indios son libres, tienen alma, que debían ser evangelizados y se dice a los españoles que se casasen con las indígenas y formasen familias… Esto no lo veremos en los Estados Unidos, donde no se van a permitir los matrimonios mixtos: hasta 1967, 400 años después [de la llegada británica a América] los matrimonios mixtos todavía estaban prohibidos en muchos estados».
3º La legislación social y laboral pionera de la Monarquía Hispánica
Barraycoa también destacó que mientras la esclavitud «era lo primero que se imponía» por cualquier otro país europeo, las Leyes de Burgos de 1512 establecerían unas medidas pioneras en lo que serían los virreinatos de la monarquía hispánica, y que «prohibían que las mujeres tuviesen trabajos duros, en las minas, o desde el cuarto mes de embarazo y solo podrán volver cuando el niño tenga tres años».
Años después, agregó, «se establecería por primera vez en la historia de la humanidad la prohibición de que se trabaje más de 8 horas, legislación absolutamente inusitada que no se verá en otros países europeos hasta mediados del siglo XX».

Barraycoa, durante su ponencia La Hispanidad contra el protestantismo.
4º El indígena, propietario: «Debía residir en sus tierras«
Otro de los aspectos pioneros de la legislación indiana fueron las conocidas como ordenanzas de Alfaro. Enunciadas por Francisco de Alfaro en 1612, constaban de 20 capítulos y 86 artículos que, entre otros aspectos, «consideraban a los indígenas propietarios de sus tierras» y prohibía su expulsión de las mismas, así como su desplazamiento de más de 5 kilómetros.
Algo muy distinto a lo establecido en 1830 a la conocida como Ley de traslado forzoso de indios aprobada por el presidente de EE.UU, Andrew Jackson, que «obligaba a los indios de la costa atlántica a ser desplazados más allá del río Mississippi» y por la que algunas tribus debieron desplazarse a más de 1500 kilómetros de sus hogares.
«Hoy, en Estados Unidos enseñan las rutas que hicieron esos indios y las llaman el `camino de las lagrimas´, donde esas tribus indígenas fueron quedando prácticamente extinguidas», subrayó el historiador.
5º Hispanidad y protestantismo, dos formas opuestas de civilización
Lo relatado es solo una muestra más de la pugna de la Hispanidad contra el protestantismo, de «dos mundos y dos formas totalmente distintas de entender la civilización. Unos consideraban que si el indio no tiene alma, no puede entrar en el reino de Dios y no tiene derecho a propiedades. Para las leyes españolas, en cambio, el indio tiene alma, puede ser evangelizado y tiene absoluto derecho a las tierras».
«La Hispanidad contra el protestantismo», de Javier Barraycoa.
6º Hospitales para indígenas frente al genocidio
El especialista también remarcó las diferencias de trato por ambas potencias al indígena en el ámbito sanitario, refutando así no pocos mitos que hablan incluso de un hipotético genocidio hispano. Así, no dudó en referirse a la cultura anglosajona como una «cultura de la muerte» para no pocos indígenas, como se muestra en el genocidio de California, donde a mediados del siglo XIX había 150.000 indígenas censados y medio siglo después solo quedaban 30.000, según recoge Benjamin Madley en An american genocide.
«Esto tiene muy poco que ver con lo que hacen los españoles. En cuanto llegan, los reyes vienen con cédulas y leyes que obligaban a los españoles a construir hospitales para atender españoles y naturales», expresó. Buena muestra de ello fue el Hospital San José de los naturales, levantado en el actual México y dedicado por entero a los indígenas, atendidos en 400 camas y en su propia lengua natal.
7º Evangelización, enseñanza y trato en la lengua materna: las gramáticas
El historiador también llamó la atención sobre cómo los españoles tenían interiorizado el deber de evangelizar a los indígenas en su lengua materna, encontrándose más de 200 dialectos en las zonas donde se encontraban. Por eso también considera la labor española en este sentido como algo «impresionante», pues «lo primero que hacían los frailes era salir a escuchar a los niños, ver qué palabras decían y componer pequeñas gramáticas y diccionarios». Ejemplo de ello fue fray Ramón Pané, acompañante de Colón en su segundo viaje y gran conocedor del taíno (hablado en La Española), considerado el primer europeo en estudiarla.
«Las primeras gramáticas en lengua náhuatl y quechua se hacen 30 años antes de que los ingleses consiguiesen tener su primera gramática. Los españoles realmente querían engendrar una profunda cultura y servir», apuntó Barraycoa.
Tras otros muchos ejemplos de la pugna de la Hispanidad contra el protestantismo y comparaciones entre los dos modelos de imperio, el español y el anglosajón, Barraycoa llamó a los presentes a forjar una idea «que una a todos y que permita decir que hay futuro y que en cierto sentido, se puede volver a recuperar esa unidad de hermanos en la fe que hizo España».
La Hispanidad, concluyó citando la Apología del cardenal Gomá, «`es una fusión de sangre, una fusión de lenguas, pero sobre todo fue una fusión de almas y de espíritu´. El destino de nuestra vida lo tenemos que vivir en la tierra pero está en el Cielo y solo ese Cristo que España lleva América es el Cristo que nos puede salvar».
