La ideología woke ha ido cobrando una relevancia mundial en los últimos años, hasta el punto de convertirse en un término global con unas implicaciones capaces de influir en las políticas y dinámicas sociales de los estados y gobiernos. Surgido como término ideológico a principios de los 2000 en la comunidad afroamericana de los Estados Unidos, adquirió una importancia global desde las protestas de Black Lives Matter. A partir de entonces, “lo woke” comenzó a entenderse como una amalgama de pensamiento de tres pilares básicos -sus partidarios dicen defender la Justicia Social, la Teoría Crítica de la Raza y la Teoría de Género como emblemas de minorías supuestamente oprimidas-.
Hoy, la llamada cultura woke es ampliamente cuestionada por sus postulados y su puesta en práctica, muchas veces de forma violenta a través de la cancelación. En el marco de la batalla cultural, comprender qué es la ideología woke, su significado e implicaciones también se hace imprescindible de cara a una defensa articulada del hispanismo frente a la Leyenda Negra.
Qué es lo woke: definición, origen, etimología y significado del término
El término woke es cada vez más empleado de forma crítica para referirse a un conglomerado de ideas, actuaciones, grupos o personas que pretenden imponer su concepción de la «justicia social o racial» a toda costa.
Woke: definición del término
Sin embargo, referentes intelectuales han analizado el término woke en busca de su significado y uso original al margen de estereotipos.
La estadounidense Noelle Mering, en su obra El dogma woke, define el término woke como la actitud de permanecer en alerta y en rastreo de los vectores de la opresión que hay diseminada dentro de la sociedad. Si bien se originó específicamente con respecto al racismo, a partir de ahí se ha ido ensanchando para incluir todas las facetas de opresión social que comúnmente se consideran relacionadas con el género, la raza y la sexualidad.
El profesor de Filosofía y escritor Jean-François Braunstein ha profundizado más en la definición del significado de woke. En su publicación llegada a España en 2024, La religión woke, coincide con Mering en el componente racial inicial del término woke, que progresivamente se amplió con las doctrinas de las corrientes universitarias militantes, desde la cuestión de género o feminista hasta el ambientalismo.
Origen del término woke
Hablando de los orígenes, el término woke ya se encontraría en la retórica de militantes como Marcus Garvey (1887-1940) y su eslogan “Wake up Africa!”. Panafricanista, nacionalista y afroactivista, Garvey llevó su militancia al punto de colaborar con el supremacismo blanco para promover el separatismo racial, como expone el portal Rediscovering black history.
Según diversas fuentes afroamericanas como Our history, el término woke tiene un origen netamente afroamericano con el uso de stay woke para “mantenerse despierto”:
La primera referencia al término “woke” se encontraría en una edición de la publicación Negro Digest, cuando en 1942 J. Saunders Redding escribió: “Waking up is a damn sight harder than going to sleep, but we’ll stay woke up longer / Despertarse es mucho más difícil que irse a dormir, pero nos mantendremos despiertos por más tiempo”.
Más tarde, en 1962, el escritor negro William Melvin Kelley habría empleado el término woke como “estar atento a las novedades” según la lengua popular afroamericana que Kelley se propuso conservar mediante la elaboración de una lista de palabras de origen afroamericano, según explica Braunstein.
Qué significa woke: etimología
Woke, en la lengua popular afroamericana, se creó a partir de woken, participio pasado del verbo wake, despertar. En los términos de la cultura woke, el término sería la simplificación de “stay woke”, en español, mantenerse despierto, como describirán diccionarios y academias.
Significado: lo woke en los diccionarios y academias
La influencia de la ideología woke es tal que su uso ha pasado a definirse de forma oficial en los diccionarios oficiales de lengua inglesa o francesa, asumido de forma acrítica y con una connotación exclusivamente positiva.
En 2017, el Oxford English Dictionary incluyó el término woke y el de wokeism -wokeismo o wokismo en español-. Según el Oxford English Dictionary, el significado de woke o wokeismo hace referencia a las “actitudes o prácticas progresistas o de izquierda, especialmente aquellas que se oponen a la injusticia social o la discriminación, que se consideran doctrinarias, moralistas, perniciosas o insinceras. Por lo tanto: se considera que dichas actitudes o prácticas constituyen un movimiento o una agenda social colectiva”.
El Diccionario de la Academia Francesa también recoge ambos términos. Según el mismo diccionario, woke significa: “Escuela de pensamiento, una ideología, nacida en Estados Unidos en la década de 2000, que aboga por crear conciencia sobre las desigualdades que estructuran las sociedades occidentales y prioriza la lucha contra la discriminación, particularmente de carácter racista, sexista y homófoba”.
El Diccionario de la Academia Francesa define de forma similar el “wokismo”: “Corriente de pensamiento, ideología, nacida en Estados Unidos en los años 2000, que aboga por concienciar sobre las desigualdades que estructuran las sociedades occidentales y favorece la lucha contra las discriminaciones, en particular las de carácter racista, sexista y homofóbico”.
¿Qué es la Ideología Woke? Principios del movimiento
Los principios fundamentales de la ideología woke son la Teoría Crítica de la Raza, la Justicia Social, la Teoría de género o la interseccionalidad.
Teoría Crítica de la Raza: ¿Justicia racial?
La Teoría Crítica de la Raza es uno de los pilares de la ideología woke. Fundamentada en la década de 1970 y consolidada a lo largo de los años 80, sus partidarios transmiten un supuesto “antirracismo” enfrentado a lo que ellos definen como “racismo sistémico o estructural” y al “privilegio blanco”.
Racismo estructural
Según Joe Feagin, el racismo sistémico o estructural considera que el sistema actual es en sí mismo racista y consiste en las “estructuras, procesos, y relaciones sociales que producen y mantienen la supremacía racial blanca y la opresión de personas de color”, como escribió en Systemic Racism: A Theory of Oppression. En 204, Eduardo Bonilla-Silva definió el racismo estructural como la supuesta “forma en que el racismo está integrado en las prácticas cotidianas de las instituciones, resultando en desigualdades duraderas”.
Privilegio blanco
Por su parte, el llamado “privilegio blanco” busca generar en la población blanca un sentimiento de complejo respecto a la población negra, pues se afirma que o bien son culpables de ser blancos o bien gozan de ventajas y beneficios frente a otras poblaciones que se plasman en un hipotético acceso preferencial a recursos, en la ausencia de discriminación racial cotidiana o en supuestas ventajas históricas y sistémicas.
En 1989, Peggy McIntosh definió el privilegio blanco como “un paquete invisible de bienes no ganados que puedo contar con que se me entregue cada día, pero del que me supongo que no soy consciente”. En términos similares, Robin DiAngelo escribió en 2018 que “el privilegio blanco se refiere a los beneficios y ventajas no merecidos que las personas blancas reciben en sociedades racialmente estructuradas”.
Teoría Crítica de la Raza: definiciones
Entre otras definiciones de la Teoría Crítica de la Raza, destacan:
- Heather Mac Donald: «La TCR se basa en la premisa de que el racismo es permanente y sistémico, lo que lleva a una mentalidad de victimización y divisionismo”.
- Christopher F. Rufo: «La Teoría Crítica de la Raza es una ideología que divide a las personas en opresores y oprimidos basándose en el color de la piel, promoviendo el resentimiento racial.»
- Glenn Loury: «La TCR exagera el papel del racismo en la sociedad moderna, socavando la agencia individual y perpetuando una narrativa de victimización”.
Para Jean-François Braunstein, el desenlace de la aplicación de la Teoría Crítica de la Raza es siempre negativo, ya que amparándose en un pretendido antirracismo, sus partidarios “consideran y tratan a las personas de manera diferente en función de su raza”: “Querer olvidar la cuestión de la raza, no ver el color, sería la forma de racismo más extendida y grave”.
Se trataría de un “nuevo antirracismo” que se populariza especialmente en el movimiento Black Lives Matter y cuya paradoja es que “no quieren acabar con la noción pseudocientífica de raza”. Al considerar el racismo como algo sistémico, explica Braunstein, lo estamos definiendo como una cualidad totalmente independente de la voluntad de cada uno y conduce a la afirmación de que todos los blancos son racistas”.
Diversidad, Equidad e Inclusión: ¿Justicia social?
Para el movimiento woke, la comprensión de la “justicia social” es muy distinta a la de su significado histórico.
La Iglesia católica ha sido uno de los máximos exponentes de la justicia social: en palabras del Papa Pío XI, la justicia social es “el bien común como principio regulador de la justa distribución de las riquezas, que prohíbe que una clase excluya a la otra en la participación de los beneficios” y exigía, entre otros aspectos, la fijación para todo ciudadano de un salario suficiente para atender las necesidades domésticas ordinarias, especialmente a los padres de familia.
Actualmente, el término justicia social se enfoca especialmente en la hipotética “promoción de la igualdad de oportunidades y los derechos humanos”, lo que el movimiento woke y la Teoría Crítica de la Raza ha materializado en las políticas conocidas como DEI -Diversidad, Equidad e Inclusión- y que, en la práctica, supone la promoción de las minorías supuestamente oprimidas en los entornos laborales.
El filósofo y sociólogo Musa al-Gharbi aborda y define esta comprensión de la Justicia social, estrechamente vinculada al movimiento woke y la Teoría Crítica de la Raza:
“Si te preocupas por las personas pobres, pero solo ayudas a las personas negras pobres y no a las personas blancas pobres, si solo te diriges a las personas desfavorecidas en función de su identidad racial, lo que estás haciendo en la práctica es excluir a muchas otras personas que están desesperadas por recibir ayuda.
Mirar a dos personas que están pasando apuros y decir `tú eres negro, te voy a ayudar; tú eres blanco, resuélvelo´, no parece justicia. Tomar términos como justicia y modificarlos con antecedentes como `racial´ los convierte en lo opuesto de lo que se supone que son.
De hecho, se puede ver en algunas de las narrativas en torno al privilegio blanco. Hay estudios que demuestran que cuando se enseña a la gente el privilegio blanco, no se hace que piensen o traten a los no blancos de forma diferente a como lo hacían antes: el principal cambio que se produce es que empiezan a ver a los blancos pobres como si se merecieran aún más su pobreza”.
Woke y Queer: Teoría de Género y LGBT
Uno de los pilares nucleares y de las características más originales de la ideología woke es el de la teoría de género, hasta el punto de que, si se pretendiese elaborar una historia de las teorías woke en el mundo, la de género debería ser uno de los primeros capítulos.
Uno de los primeros en emplear el término de “género” en su sentido actual fue John Money en 1955 al hablar del “rol de género”, si bien el primero en acuñar y emplear el término “identidad de género” fue Robert Stoller en 1968, en su libro Sex and Gender: On the Development of Masculinity and Femininity.
Para Stoller, la identidad de género es, hipotéticamente, “el sentimiento de pertenencia a uno u otro sexo. Se desarrolla principalmente en los primeros años de vida, como resultado de la experiencia y la interacción con los padres y otros, pero se establece en gran medida a partir de la relación temprana con la madre”.
La relación de la teoría de género con el movimiento e ideología woke y la cancelación son muy estrechas. Según esta teoría, el género y no la biología es lo que define a la persona y cualquiera que lo cuestione es sometida al acoso del aparato institucional LGBT.
Ideología woke y feminismo interseccional
Si bien el feminismo se encuentra estrechamente ligado a las doctrinas woke, es el llamado “feminismo interseccional” el que más predicamento encuentra en la cuna universitaria y en la expansión de esta doctrina.
El de la “interseccionalidad” es un término acuñado por la pensadora, ideóloga de la teoría crítica de la raza y profesora de la Facultad de Derecho de Columbia Kimberlé Crenshaw en su artículo Demarginalizing the Intersection of Race and Sex: A Black Feminist Critique of Antidiscrimination Doctrine, Feminist Theory and Antiracist Politics.
En dicho artículo, Crenshaw sostenía que la supuesta opresión estructural de las mujeres negras no podía analizarse desde una estructura analítica ya establecida. A su juicio, “la experiencia interseccional es mayor que la suma del racismo y el sexismo y cualquier análisis que no tenga en cuenta la interseccionalidad no puede abordar de manera suficiente la manera particular en que las mujeres negras están subordinadas”.
Años después, entrevistada por la misma Facultad de Derecho de Columbia en la que trabajaba, Crenshaw definió más explícitamente el término:
“La interseccionalidad es una lente a través de la cual se puede ver dónde surge el poder y dónde colisiona, dónde se entrelaza y se cruza. No se trata simplemente de que aquí hay un problema de raza, un problema de género aquí y un problema de clase o de LBGTQ allá. Muchas veces ese marco elimina lo que le sucede a las personas que están sujetas a todas estas cosas”.
De esta forma, la interseccionalidad sería una metodología para comprender cómo, según Crenshaw, las diferentes formas de discriminación interactúan y se superponen creando experiencias únicas de marginalización.
El interseccional es el feminismo más representativo de la ideología woke, pues comparte con esta doctrina sus principales componentes básicos. Entre ellos, la existencia de multitud de identidades supuestamente oprimidas desde distintos focos -una mujer negra puede ser oprimida por ser mujer desde el patriarcado o por ser negra desde el racismo estructural-, la existencia de estructuras de poder entrelazadas para perpetuar la desigualdad y sistematizar la opresión o una pretendida intención de representar a las minorías supuestamente oprimidas.
Ideología woke y la cultura de la cancelación
No existe un consenso sobre el origen o autor concretos del término “cultura de la cancelación”. Sus usos, crecientes desde el avance de la ideología woke desde finales de la década de 2010, se extendieron en redes sociales y en artículos de opinión de medios de comunicación como crítica al boicot de estudiantes, empresarios, intelectuales, obras de arte o culturales en general ejercido por el movimiento woke.
¿Qué es la cultura de la cancelación?
En España, uno de los analistas principales del término es el doctor en Comunicación Social Fernando Bonete Vizcaíno. En su libro de 2023, Cultura de la cancelación. No hables, no preguntes, no pienses, define la cancelación como “la práctica de prohibir, condenare invisibilizar comportamientos, afectos, pensamientos y creencias que no siguen el sistema de valores dominante en una sociedad”.
En su libro, Vizcaíno desarrolla el proceso en que la cancelación se convierte en cultura, de modo que “deja de aparecer asociada a acontecimientos concretos para convertirse en un artefacto más dispuesto a limitar, de manera continuada, con total naturalidad e impunidad, pensamientos, afectos y conductas”. El ultimo paso sería una “autocensura” que “se instala en la mente como un mecanismo rápido y automático, capaz de operar con independencia del control voluntario de la persona”.
Críticas a la cultura de la cancelación
De este modo, la relación con la ideología woke y la cultura de la cancelación es evidente, pudiéndose considerar a esta última la responsable práctica de aplicar la ideología woke o censurar a quienes se resisten a ella. La práctica de la cancelación ha sido cuestionada por intelectuales como:
- El psicólogo social Jonathan Haidt: “La cultura de la cancelación crea un clima de miedo, donde las personas evitan expresar opiniones que podrían ser controversiales, limitando el debate abierto”.
- El lingüista y crítico John McWhorter: “El movimiento woke, con su insistencia en la pureza moral y la cancelación de los disidentes, ha creado una atmósfera de conformidad obligatoria que sofoca el discurso crítico”.
- El psicólogo clínico Jordan Peterson: “La cultura de la cancelación es una manifestación moderna de los regímenes totalitarios. Es una forma de controlar el discurso público, eliminando cualquier voz que disienta de la narrativa predominante”.
Ideología Woke, Leyenda Negra y Evangelización de América
De forma paralela al estallido de protestas de Black Lives Matter surgieron otras vinculadas especialmente a la Teoría Crítica de la Raza y la divulgación de una Leyenda Negra que afirmaba a los pueblos hispanoamericanos ser víctimas de un ficticio pasado esclavista y colonial.
En el campo histórico, la Leyenda Negra es el principal argumento ideológico de la Teoría Crítica de la Raza y la doctrina woke para cancelar personajes, historia y monumentos de las naciones del imperio español.
No fueron pocos los episodios en antiguas naciones de la Hispanidad donde se dieron agresivas vandalizaciones contra monumentos de evangelizadores y descubridores españoles amparadas en la asunción de la refutada Leyenda Negra.
Derribo de estatuas y revisión histórica
Entre los derribos woke de estatuas, destacaron:
1º Estatua de Cristóbal Colón en Boston, Estados Unidos: tuvo lugar el 10 de junio de 2020 en el parque Cristóbal Colón de Boston, cuando los manifestantes decapitaron la estatua del descubridor durante las protestas de Black Lives Matter en Estados Unidos.
2º Estatua de Fray Junípero Serra en San Francisco, Estados Unidos: también sucedió en junio de 2020, cuando una turba de manifestantes woke derribaron una estatua del santo, evangelizador e impulsor de los indígenas de California, Fray Junípero Serra.
3º Estatua de Sebastián de Belalcázar en Popayán, Colombia: la estatua del fundador de Popayán, Cali o Timaná, Sebastián de Belalcázar, fue derribada por wokeistas de la etnia Piurek el 28 de abril del 2021. La Alcaldía de Santiago de Cali la reinstauró el 4 de noviembre, cuando la estatua de Belalcázar regresó a su pedestal.
4º Estatua de Cristóbal Colón en Ciudad de México, México: En este caso, la estatua de Colón fue removida por las mismas autoridades de Ciudad de México el 10 de octubre de 2020, en plena madrugada. Las autoridades alegaron motivos de restauración, si bien el anuncio se sucedió tras la viralización de una convocatoria woke que tenía la estatua en el punto de mira. Colectivos feministas, indigenistas y wokeistas tomaron la glorieta de la Avenida Reforma, ya sin estatua, rebautizándola como Glorieta de las mujeres que luchan.
5º Ataque a Isabel la Católica en La Paz, Bolivia: También en octubre de 2020, es uno más de los ataques que el colectivo marginal feminista ha llevado a cabo contra la estatua de Isabel la Católica en la céntrica plaza con el nombre de la monarca castellana. Las atacantes disfrazaron a la estatua de Isabel, rebautizando el céntrico lugar como “plaza de la chola globalizada”.
Trump o el fin de la ideología woke: futuro y perspectivas del movimiento
Actualmente se está dando un importante movimiento de retroceso en la aplicación de las políticas DEI -Diversidad, equidad e inclusión-, como recientemente han reconocido empresas como Meta, Amazon, McDonald’s, Jack Daniel’s, Bud Light o Harley Davidson, entre otras.
La victoria electoral de Donald Trump y su toma de posesión el pasado 20 de enero no ofrecen expectativas esperanzadoras para el movimiento woke. Durante su discurso inaugural en la rotonda del Capitolio, Trump afirmó: “Desde hoy, será política oficial del gobierno de los Estados Unidos que solo existen dos géneros: masculino y femenino”.
Asimismo, durante su campaña anunció que “pondría fin a la DEI -diversidad, equidad e inclusión– en el gobierno federal”, y que “revocaría las crueles políticas de Joe Biden” al respecto. Especialmente la llamada “atención de afirmación de género” a menores, “un proceso que incluye dar a los niños bloqueadores de la pubertad, mutar su apariencia física y en última instancia, realizar cirugías”, lo que quedaría “prohibido” en su administración.
El adoctrinamiento en Teoría Crítica de la Raza tampoco parece tener futuro en Estados Unidos, según sus amenazas: “Cualquier escuela que promueva la teoría crítica de la raza, la locura transgénero y otros contenidos raciales, sexuales o políticos inapropiados entre nuestros niños”.
La aplicación de la teoría de género también sufrirá cambios.
El mismo día de su toma de posesión, Trump ha firmado la orden ejecutiva Defender a las mujeres del extremismo ideológico de género y restaurar la verdad biológica en el gobierno federal.
Esta orden pretende, entre otros puntos, la eliminación de las políticas y formularios relacionados con la ideología de género en las agencias gubernamentales, poner fin a la financiación pública para tratamientos de transición de género en prisiones, la prohibición de alojar a hombres en prisiones femeninas o evitar la imposición del uso de los pronombres contrarios al sexo biológico.
