La primera Jornada por el Renacimiento de la Hispanidad ha sido uno de los principales eventos desarrollados de cara a la celebración del 12 de octubre de este 2024 en la Madre Patria. Celebrada en el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid el pasado 8 de octubre, sus organizadores -la Fundación Iberoamericana para el Desarrollo y la Asociación Cultural Héroes de Cavite– reunieron a un amplio elenco de los referentes actuales del hispanismo peninsular y americano con el objetivo de dar visibilidad las investigaciones que rebaten los «prejuicios» y «relatos» más extendidos acerca de la historia común hispana fundamentados en la «Leyenda Negra antiespañola«.
A las exposiciones de personalidades como Marcelo Gullo –Madre Patria-, Patricio Lons -fundador de Comunidad Hispanista y el principal divulgador hispanista en YouTube-, Julio Henche -Las Leyes de Indias-, Nicole Holzenthal, Paloma Hernández o Rafael Aita -Capitán Perú- entre otros, se agregó la lectura del Manifiesto Hispano Renacimiento de la Hispanidad por Antonio Vereda del Abril, documento que busca según los organizadores a «apelar» a hispanos e hispanistas a «superar los marcos del reproche histórico victimista» y construir así «un futuro más próspero, inspirados en la obra de sus antepasados reforzando los lazos que nos unen».
Uno de los primeros ponentes fue Alberto Gil Ibáñez, autor de la célebre La Leyenda Negra. Historia del odio a España, y el más reciente, El sacro imperio romano hispánico.
«Colonización mental» en la Leyenda Negra antiespañola
En su ponencia, Ibáñez abordó lo que denomina «la guerra de los nombres«; partiendo de la premisa de un lenguaje, nombres y palabras «introducidas por el modelo cultural con el que competimos» y que, tras asumirlas, dijo, «acabamos siendo vasallos cognitivos sin darnos cuenta».
Se trata este de un campo de batalla que forma parte a su vez de una «guerra cultural cuyo producto más elaborado es la leyenda negra«, motivadora de «las técnicas más sofisticadas de control mental y geopolítica». Estructurada esta en relato, lenguaje e imágenes, el escritor se centró en el segundo de ellos para mostrar que, «creyendo que somos libres, nos acomodamos a la moda dominante que alguien ha impuesto» y que se llega a plasmar en el «comportamiento inducido» e incluso en la «colonización mental«.
«España está colonizada mentalmente. Quien denomina, domina, porque nombrar las cosas permite crear mitos y condicionar conciencias», afirmó.
Su ponencia, plagada de ejemplos prácticos y cotidianos con los que podría sentirse identificado cualquiera de los asistentes, se estructuró en los seis campos en que, a su juicio, se plasma la afirmada «colonización mental».
1º Palabras contaminantes para despreciar lo hispano
El escritor, ensayista y doctor en Derecho se refirió a términos como «conquistador, genocidio, machismo o inquisición», que según la narrativa dominante, «parecen que llevan el adjetivo hispano». De este modo, detalló como en el subconsciente se asocia el término genocidio con lo hispano, que el de conquistador carece de connotaciones positivas en inglés o que la Inquisición, pese a nacer en Francia y ser la que menos víctimas ocasionó -unas 3500 y con juicio reglado, según Henry Kamen- siga haciendo de España una «víctima del bullying cultural».
Tras aludir a la película El exorcista del Papa (Russel Crowe) y su ficticia posesión del inquisidor Tomás de Torquemada por el demonio Asmodeo, se planteó: «¿Se podría hacer una película semejante con la tesis de que a quien poseyó Asmodeo fue Robespierre y que toda la Ilustración es obra del diablo? No sería posible en un mundo supuestamente libre».
2º Palabras impuestas para robar la historia y cambiar la geopolítica
En esta segunda categoría, Ibáñez mencionó en primer lugar el término mismo de América, «nombre que no pusieron españoles, indígenas, mestizos o criollos», sino «geógrafos de Centroeuropa al servicio de poderes que eran nuestros competidores para robarnos el poder de denominar«. Solo así se entiende, según el escritor, «que los últimos que llegaron allí, los de las 13 colonias, digan América para los americanos», lo que «cambió la geopolítica de todo un continente».
3º Secuestros terminológicos
Al contrario que en el primer caso, aludió a los términos «que no pueden tener adjetivo hispano». Un fenómeno que se plasma en la inexistencia de un «liberalismo hispano, revolución hispana o ilustración hispana». La Ilustración, dijo, «no puede nacer en la sangre de las guillotinas de París, sino en el debate sereno de una universidad» como fue la desarrollada por España, «una red de más de 30 universidades a ambos lados del continente». El mundo, agregó, «cambió y se modernizó por los hispanos».
La ponencia completa de Gil Ibáñez, donde desgrana el proceso de colonización mental de la Leyenda Negra antiespañola:
4º Términos con doble vara de medir
En este campo, se preguntó por qué se contrapone el término de «conquistadores» al de «indios civilizados, aztecas que tenían la manía de sacrificar personas», por qué Cortés es «El sanguinario» cuando su obra civilizatoria abarcó un marco temporal muy superior al de Alejandro Magno o por qué María Tudor es «Bloody Mary» por mandar ejecutar a 300 anglicanos» mientras que «Enrique VIII o Isabel de Inglaterra mandaron ejecutar a miles de católicos». «Todo eso no es baladí, y condiciona nuestra manera de ver el mundo«, agregó.
5º Manipulación del lenguaje
En este campo, cuestionó por qué si la llamada Gripe española, surgida en Fort Riley (Kansas, Estados Unidos), esta «ha quedado consolidada como la única gran epidemia con gentilicio nacional». Tras aludir nuevamente al «vasallaje cognitivo», mencionó otros ejemplos del mismo como el meridiano de Greenwich – que reemplazó al Meridiano 0 o meridiano de Hierro– surgido de una «campaña orquestada por el mundo anglosajón», el Paso Drake -en lugar del Mar de Hoces– o la paradoja de que «habiendo dado la vuelta al mundo y puesto nombre a todas las islas, [los hispanos] hayamos asumido que cambien los términos».

La mal llamada `gripe española´, con uno de sus principales focos en Estados Unidos desde marzo de 1918, es uno de los mitos más extendidos de la Leyenda Negra antiespañola.
6º Manipulación terminológica en el nacimiento de la nación moderna
El caso del Sacro Imperio Romano, adjetivado «germánico» por Bismarck, es a su juicio un ejemplo representativo de cómo los «grandes modelos lingüísticos» y el mundo del siglo XIX «cambió sus términos para favorecer el orgullo nacional salvo un modelo cultural, elespañol». Algo que se plasma en la misma lengua común, que ha terminado por conocerse como «castellano». La excusa, explicó Ibáñez, «era que las otras lenguas hispanas se sintieran `más cómodas´, pero en realidad, ¿de qué ha servido utilizar un nombre que reduce el concepto de la lengua común? Para que las otras lenguas crezcan y ataquen con más facilidad a esa lengua de manera común».
«No presumamos de ser libres antes de repensar la guerra de los nombres. Vivimos sometidos a un poder que no es el nuestro y pensamos los nombres que otros han impuesto para dominarnos. Quien denomina, domina. Despertemos«, concluyó.
