Entrevista con Carlos Leáñez el día de la hispanidad.

Entrevista con Carlos Leáñez el día de la hispanidad: «El bilingüismo actual no es aprendizaje de inglés: es subordinación cultural»

Por qué el futuro es hispano (Sekotia) es el último de los libros de Carlos Leáñez Aristimuño. Con su publicación en mayo de 2025, el escritor venezonalo nacido en Caracas y afincado en España no ha hecho sino consolidar y expandir un mensaje que lleva años promulgando como conferenciante, articulista y, especialmente, como uno de los hilos conductores del documental Hispanoamérica. Canto de vida y esperanza, de José Luis López-Linares: a su juicio, se dan actualmente las condiciones propicias para que “el gigante hispánico” despierte. Y con él, también la posibilidad de “transformar o modificar las reglas del juego mundial”.

Parte indudable de ese despertar se decidirá a través de la lengua española, que no solo posee el enorme potencial de 600 millones de hispanohablantes, sino que de la mano de esas grandes masas y la propia “ciber-plaza panhispánica” de internet se completa lo que Leáñez llama “el trinomio del poder hispano global”. Un trinomio que, en última instancia, vertebrará una “rebelión hispanista” enunciada por el autor de Por qué el futuro es hispano, y que actualmente ya está en marcha.

En esta entrevista con Carlos Leáñez con motivo de las celebraciones de 2025, el escritor habla con La Hispanidad precisamente en torno a la lengua española. Y, concretamente, sobre el contexto actual del español e inglés en el ámbito educativo, en el cual se extiende sin freno el fenómeno de los colegios bilingües y trilingües, amén de una exigencia desmedida de este idioma a los profesores y unos resultados académicos generalmente cuestionables, según la media. Mientras, el uso y conocimiento del español no hace sino reducirse entre los alumnos.

-Don Carlos Leáñez, gracias por atendernos. ¿Cómo contempla el contexto educativo de cara a la lengua española y el fenómeno del bilingüismo?

– Yo soy profesor de idiomas. Hablo inglés, alemán, francés… amo las lenguas. Para mí, hablar en lengua extranjera ha sido extremadamente enriquecedor, ya que me ha permitido apreciar muchísimo mi propia lengua, sobre una base comparativa. Ahora bien… Me asombra ver cómo, para cierto tipo de padre, lo que más le preocupa es que su hijo hable inglés y que lo hable bien. Están como nerviosos con eso, como si el español fuese una lengua con la que sus hijos solo se podrán comunicar con los vecinos, siendo además el español una de las grandes lenguas del mundo y siendo ellos hispanos.

– ¿Cree que esto genera un contexto sano o perjudicial para la educación?

– Puedo entender que haya escuelas que pongan en su oferta un inglés reforzado, más horas de inglés… que pongan, quizá independientemente del aprendizaje, lectura de literatura en inglés… Eso puedo entenderlo. Pero detrás de estas escuelas bilingües hay un error didáctico, un error identitario y se incurre en una subordinación cultural.  

– ¿Por qué didáctico?

– Es un error didáctico porque, si se trata de que el alumno aprenda, lo esencial es el refuerzo de la lengua materna. El muchacho tiene que tener una lengua a), después una lengua b), luego la c) y luego la d)… Pero debe tener una lengua a), y esa lengua a debería ser la materna. Y, en todo caso, cuando esa lengua a), la materna, es además de rango mundial y está en competencia con el inglés y mandarín, con más razón.

– Si se plantea al revés, ¿potenciar el español tendría algún beneficio especialmente reseñable?

-Desde el punto de vista cognitivo, cuando inculcas en el muchacho la lengua de familia con la lengua de la escuela, logras un edificio de unos cimientos muy profundos. Por eso el primer error es didáctico.

Por qué el futuro es hispano, de Carlos Leáñez Aristimuño.

Por qué el futuro es hispano, de Carlos Leáñez Aristimuño, se puede obtener en Sekotia.

– También habla de un influjo negativo en la propia identidad…

-Si tú eres hispano, ¿cómo es posible que estudies el Siglo de oro en inglés? ¿Cómo es posible que en España el inglés no sea lengua enseñada, sino de enseñanza? Al incurrir en esto, estamos incurriendo realmente en una fractura y en una infravaloración de la propia cultura. Es terrible.

– Parece uno más de los frutos de los complejos o “relatos inhabilitantes” que describe en su libro…

-Somos víctimas de esos relatos, de la leyenda negra y de todo lo que nos hace pensar que nosotros somos menos que muchos otros pueblos. Este tema con el inglés nos inscribe en el afán de ser alienados hasta la eternidad. Queremos ser alemanes, franceses, indígenas… Pero es que somos un pueblo con unas bases identitarias muy netas. Y, aparte de esas bases identitarias netas, está la lengua española, plenamente equipada y que yo debo cultivar de forma muy especial.

– ¿Cómo definiría esta situación?

– No es aprendizaje de inglés, es subordinación cultural. No hay que engañarse. El inglés no es solo un instrumento. Solo lo es como lengua enseñada y no de enseñanza. El rol de la lengua de enseñanza solo puede estar en manos de la lengua materna.

– Lo cierto es que el aprendizaje del inglés es una cuestión prioritaria no solo para los centros educativos, sino para las propias familias. Cómo lingüista y profesor de idiomas, ¿qué les recomienda?

– A estos padres nerviosos con que su hijo hable o no inglés, les recomiendo, sobre la base de la ciencia, que reflexionen sobre el hecho de que el discernimiento profundo pasa por un conocimiento profundo.

»Cuando hay convergencia de lengua materna y de enseñanza y enseñada, se generan unas capacidades expresivas, de comprensión y cognitivas superiores, que hacen que yo pueda agregar valor en cualquier esfera de la actividad humana. [Algo imposible] cuando se da una confusión de multitud de lenguas, regional, local, mundial…

– Dicen que la inteligencia artificial va a cambiarlo todo, también el campo de los idiomas. ¿Cómo influirá en este debate?

-Ocurre algo que ya es una realidad: el par lingüístico más trabajado por la inteligencia artificial y la traducción e interpretación automática es el par inglés-español. Entre todas las lenguas del mundo, más de 7.000, las lenguas que están sobre la base de la convergencia del procesamiento de lenguaje natural y la IA, operando de manera óptima actualmente, es el par inglés-español.

    – ¿Y eso qué quiere decir?

    -Que hoy tú te pones un pinganillo, hablamos inglés y español, y se traduce de forma automática, en tiempo real. Eso ya existe.

    – Como consultor lingüístico, ¿qué sugiere a los padres al respecto?

    – Que se preocupen ante todo de que su hijo sea un hablante denso, profundo, de español. Porque ahí va a tener el filo cognitivo y expresivo que le permitirá agregar valor. No hay necesidad de preocuparse por el inglés, porque con la tecnología actual podemos entendernos. Y si se preocupan por ello, que es legítimo, pues que estudien inglés como lengua extranjera, no como una que suplanta una lengua materna como el español.

    »Eso no tiene sentido ni identitario, ni lingüístico o político, ni de cara a los tiempos que vienen: es aprender inglés en profundidad para terminar sabiendo lo que los aparatos pueden hacer. Creo que aquel que quiere debe poder aprender una lengua extranjera, pero creo que el tiempo que se asigna a aprender dicha lengua extranjera debe ser redireccionado al apuntalamiento del español.

    – Habrá quien objete que los hispanohablantes ya saben suficiente español.

    -En el mundo hispánico, muchísimos españoles tienen graves problemas de comprensión lectora. Citando a Gregorio Luri, hasta los 9 años se aprende a leer y a partir de los 9 años se aprende leyendo. Actualmente tenemos un problema de infradotación de capital humano. Y eso es terrible. Como hispanos, tenemos que hablar nuestra lengua con plenitud adecuación a cualquier contexto. Y eso solo nos lo suministra la escuela. Una escuela competente.

    – ¿Hay algo respecto al español, a lo que la educación doméstica no llega y que sí nos puede enseñar la escuela?

    -Aprender a leer es una tecnología. Podemos aprender registros de la lengua que no aprendemos en casa, y eso es algo que debe hacerse. El hablante de una ciudad contemporánea, está expuesto a situaciones lingüísticas diversas y debe poder adaptar su habla, así como adapta su vestimenta.

    -A colación de la “rebelión hispanista” que ha acuñado y el contexto mencionado, ¿cree que se puede luchar así por un futuro hispano?

    -La tesis del libro es esta: cuando una gran lengua a una gran escala se posa sobre un territorio, se genera una gran potencia. Cuando hay convergencia de lenguas y espacios de convergencia, se desencadena un poder inconmensurable.

    – ¿Cómo aterrizar eso a un ejemplo?

    –Estados Unidos. Es un país bioceánico, un gran territorio, un país con una inmensa escala poblacional de más de 300 millones, y habla una lengua, no cien. Y esa lengua la hablan todos. Cuando se tiene esa triple convergencia, se genera una inmensa potencia. Nosotros, actualmente, tenemos la lengua española, tenemos 500 millones de personas que hablan español y otros 100 que lo hablan como extranjera, y tenemos la convergencia en el ciberespacio. Tenemos montada la máquina. Entonces, ¿qué es lo que nos falta? Nos falta desactivar los relatos inhabilitantes. ¿Cómo hacerlo? Demostrando el esplendor.

    – ¿Cree que potenciar el español podría, de alguna forma, inclinar la balanza en lo que usted llama “eje vertical”, en la reconquista de la dimensión espiritual de la hispanidad?

    -El español es una lengua que tiene los conceptos necesarios para aprender la cultura de base católica. El inglés también los tiene. Pero el español no solo los tiene, sino que además los tiene incorporados a cantidad de reflejos lingüísticos y palabras, lo que ocurre con menos frecuencia en lenguas germánicas.

    – ¿A qué se refiere?

    –A todo el hecho divino. En Hispanoamérica es mucho más constante el decir “gracias a Dios”; “Dios mediante” … Nosotros vamos hablando y en nuestra forma de hablar, queda claro que nuestra existencia está en las manos de Dios, a pesar de que también somos libres de responder a Él o no. La invocación, el decir “Dios mío”, invocar a la Virgen… Todo esto impregna Hispanoamérica. El hecho de persignarse es constante, también fuera del templo.

    – Se puede concluir entonces, que la lengua, si va de la mano de ese “eje vertical” o trascendente, sí es un elemento identitario trascendental…

    -En nuestra lengua, Dios y lo divino aparecen en gestos y expresiones de diversas maneras. Nos va acompañando. Creo que esto no es anodino, porque genera una sensibilidad. Una sensibilidad donde nosotros sentimos que no todo depende de nosotros. Acudiendo al refranero, lo vemos en el mismo dicho “A Dios rogando y con el mazo dando”. El refranero, que es panhispánico, también nos acompaña en esta existencia que se siente inscrita en la trascendencia.

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